Lo verdadero es un momento de lo falso

Autora: Lucía Etxebarría

Año: 2010
Novela difícil de catalogar. Podría considerarse una mezcla de crónica sociológica (en un ámbito muy restringido y poco realista) y de novela erótica, con un hilo conductor un tanto difuso.

El argumento de la novela parte de la vida de Pumuky, un veinteañero, vocalista de un trío musical en pleno auge, que aparece muerto, para ir recreando su vida y la de sus seres cercanos, principalmente sus compañeros de grupo, los familiares de éstos, y sus amantes. Al mismo tiempo, todos los personajes que se van analizando dan sus impresiones sobre la vida de Pumuki y lo que, en su opinión, condujo a su muerte, a un interrogador externo que en ningún momento se personaliza en el relato.

Al margen de la relación que los personajes descritos tuviesen con el protagonista, en el relato se detallan otros aspectos de su vida, apareciendo como aspecto común los problemas en las relaciones de pareja, debidos a infidelidades, hastío o importante diferencia de edad. Ello hace que, en algunos casos, alguno de los integrantes de la pareja recurra a aventuras con personas de inferior edad, lo que parece actuar como revulsivo. Entre aventuras y relaciones más formales, se pueden contabilizar hasta seis casos de parejas con una importante diferencia de edad (en un caso de más de treinta años), aunque hay alguna referencia más a personajes secundarios en los cuales también se da este hecho. Me parece un poco exagerada la excesiva recurrencia a este tipo de relación, si bien, al arquetipo de hombre mayor con mujer joven (por ejemplo una relación profesor alumna que como no, aparece) la autora contrapone a la mujer hastiada o casada con un hombre mayor, que se busca a un jovencito para resucitar su vida sexual, dando así cierto tono de reivindicación de una mujer moderna e independiente

En relación a esto último, la novela describe muy explícitamente diversas experiencias sexuales, lo que, si bien a estas alturas no tiene por qué asustar a nadie, puede resultar chocante  para quién esté acostumbrado a otro tipo de novelas. También puede sorprender el lenguaje usado en algunas partes de la novela, cuando los jóvenes son los que narran en primera persona.

He detectado tres errores de relativa importancia en la obra. Por una parte, resulta que una de las protagonistas (Lola, para más señas) se lía con su futuro marido cuando tenía 20 años y se casa con 23 contando él con 40. Pues bien, cuando la narración pasa a tiempo presente, según se dice habían pasado diez años desde el primer lío y resulta que ella tiene 34 y él 57 (me parece increíble que este error aparezca en la versión final de un libro que se supone leído por varias personas). Por otra parte, no se puede estar durante dos horas probando claves para entrar en una cuenta de Hotmail, pues después de un número limitado de intentos, ésta se bloquea; además antes de introducir la clave habría que conocer el nombre de usuario de la cuenta, al menos si se entra vía web, que es lo que se sobreentiende en la narración. Por último, no debería considerarse a David Bowie como un intérprete de rock americano pues es inglés (hasta “Fame” en 1975, con la colaboración de John Lennon, no consiguió un gran éxito en el mercado americano).

Al margen de estas cosillas que no denotan un arduo trabajo de documentación (únicamente he podido entrever algo de documentación en un pasaje en el cual se explican ciertas teorías de la bioquímica de la atracción sexual) ni de corrección, la autora introduce de forma bastante explícita determinados prejuicios, lo cual personalmente no me agrada demasiado, salvo que se trate de un ensayo. En relación con esto, destaco particularmente un fragmento que transcurre en el final de la novela cuando, la autora pone en boca de uno de los protagonistas una larga argumentación acerca de la realidad fabricada por los medios de comunicación que, si bien puedo compartir, está totalmente fuera de lugar y es difícilmente encajable en el hilo argumental que adopta en ese punto la novela. Es como si se tratase de algo que la autora quisiese decir a toda costa y lo puso ahí, aunque no viniese a cuento.

Con estos comentarios puede intuirse mi opinión acerca de la calidad de la novela. En todo caso, se trata de una novela distinta y poco convencional, lo cual tiene un cierto atractivo y puede resultar entretenida. Especialmente indicada para veinteañeros/as.

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