Archivo de la categoría: Arturo Pérez Reverte

El francotirador paciente

Autor: Arturo Pérez Reverte

Año: 2013

Después de que, hace un año por estas fechas, este autor llenase las estanterías de las librerías con una fantástica novela, su nueva novela me ha decepcionado.

La trama de la novela gira en torno al mundo de los graffiteros. En ella Alejandra, especialista en arte urbano, recibe un encargo profesional consistente en localizar a Sniper, una leyenda en el mundo del graffiti, de quien nadie conoce su nombre ni su paradero, para hacerle una suculenta oferta con la finalidad de explotar su arte.  Alejandra se sumerge así en el mundillo de los graffiteros para conocer un poco a Sniper y poder dar con su paradero.

El verdadero protagonista de la novela es Sniper pues no se profundiza demasiado en la personalidad de Alejandra que, más bien, con sus investigaciones, es en cierta medida narradora de la personalidad de Sniper, protagonista ausente en la lejanía durante la maor parte de la novela.

La novela me ha parecido falta de ritmo, sin llegar a engancharme en ningún momento. Hay que resaltar que, como es habitual en este autor, está muy trabajado el escenario en el que se desenvuelve la trama. No obstante, a diferencia de otras novelas suyas, en las cuales construye una buena historia a la cual le resulta complicado dar un buen final, en este caso es al contrario, es decir, es el final el que mejora una novela que, por momentos, se me llegó a hacer pesada.

No la desaconsejo pero advierto de que no se espere gran cosa de ella.

El tango de la guardia vieja

Autor: Arturo Pérez Reverte

Año: 2012

Ultima novela de uno de los escritores españoles de más éxito en las últimas décadas. En esta ocasión el autor pega un giro importante en su temática habitual, abordando una novela de corte romántico, aunque poco  convencional, con un magnífico resultado. Para mi, su mejor obra de las varias que he leído y, sin duda, de lo mejor que he “leído” últimamente.

Los protagonistas de la novela son Max Costa, un guapo y galante buscavidas de origen argentino y Mecha Inzunza, una bella señora de la alta sociedad española. Max y Mecha se conocen en un transatlántico en el cual ella viaja a Buenos Aires, con su marido, un importante compositor que busca componer un tango para ganar una apuesta, y él es un bailarín profesional, contratado para hacer de compañía de baile a aquellas damas que lo demanden. A medida que comparten tangos en el salón de baile, entre Max y Mecha va surgiendo una extraña relación que, se verá reforzada por la invitación del marido de Mecha a Max, para que los guíe por los turbios escenarios en los que todavía se baila el tango a la vieja usanza.

La novela aborda tres cronologías distintas en la vida de ambos personajes, la que transcurre en los inicios, cuando se conocen, la que transcurre nueve años más tarde, en Niza y, otra que trascurre cuarenta años después de haberse conocido, en Sorrento, que se va intercalando en la obra, con la narración de las dos anteriores.

En la obra, no faltan detalles inherentes al estilo del autor, o que se pueden encontrar en obras anteriores, como el empleo del ajedrez, como escaparate de fondo al relato en el cual ambos protagonistas abordan la etapa final de sus vidas  (recurrente en el autor, especialmente en “La tabla de Flandes”) o la técnica empleada en la descripción del ambiente barriobajero del Buenos Aires de los años 20, con una completa terminología autóctona, que recuerda a la empleada en el Méjico de los cárteles de la droga de la Reina del Sur.

Los diálogos que se suceden en la novela, especialmente los que mantienen los dos protagonistas, junto con la descripción de su lenguaje gestual son magníficos. A través de ellos, por ejemplo, se consigue mantener una tensión emocional y sexual entre los protagonistas, en la parte más temprana del relato (cronológicamente hablando), a la que no le encuentro paralelismo en ninguna otra novela.

Los protagonistas están muy bien caracterizados y trabajados, y los escenarios elegidos para el desarrollo de sus andanzas resultan muy adecuados, con un trabajo de ambientación muy logrado.

En la novela se suceden diversas escenas de sexo explícito, algo novedoso en el autor, poco convencional (tanto en el modo como en el entorno en el que acontecen), resultando poco vulgares y dejando entrever, de forma elegante, parte de lo que no se narra. También me ha parecido acertada la forma en que se intercala el relato de dos acciones similares llevadas a cabo por Max en dos momentos cronológicos distintos, justo cuando el relato se aproxima a su resolución.

Está muy lograda la contraposición que se hace entre el tiempo en que los personajes eran jóvenes, fogosos y apuestos y la época de  su vejez (en los años 60 a esa edad así se les consideraba, o eso creo), desde la que reflexionan sobre su juventud, tras una vida casi plena, por una parte y otra vida, por la otra parte, que desemboca en una sumisa derrota, que se desea ocultar, llegando a propiciarse, en este caso, acontecimientos que permiten revivir a su modo, los lejanos  años de triunfo.

El simbolismo que se construye en base a determinados objetos presentes en los distintos encuentros de la pareja acontecidos a lo largo de distintas épocas es destacable, y, a diferencia de otras novelas de este autor, el final me ha parecido muy bueno.

Por poner alguna pega, hay una serie de ideas que se repiten durante la novela, quizás con insistencia innecesaria (es de suponer que obedeciendo a algún propósito del autor), como pueden ser la mención a la piel marchita de la protagonista, cuando el relato transcurre contando ella con una edad avanzada o, la insistencia de Mecha en que sus poco convencionales prácticas sexuales no son fruto de la perversión de su primer marido, sino la realización de sus deseos más oscuros, que él le ayudó a descubrir (hasta tres veces se repiten fragmentos análogos apuntando a esta idea), ante la insistencia de Max, quizás convencido de que tales prácticas no pueden ser algo natural en una mujer, sino forzadas por un hombre.

En resumen, una obra maestra de la literatura contemporánea, construida sin grandes tramas argumentales, a partir de una historia de amor, cruda o bella, según se mire y un estilo narrativo brillantísimo.

Territorio comanche

Autor: Arturo Pérez Reverte

Año: 1994

Breve relato que rinde homenaje a los reporteros de guerra.

La historia se desarrolla en la guerra de Bosnia. Los protagonistas son dos reporteros de Televisión Española, que esperan a que las tropas croatas en retirada vuelen un puente ante la llegada de las tropas bosnias. El cámara está obsesionado con grabar la voladura de un puente, pues nadie lo ha hecho antes y a él se le había escapado anteriormente por mala suerte.

La trama es muy breve pues mientras los reporteros esperan, van recordando aventuras previas en distintas guerras, recordando a muchos compañeros (entre los cuales se pueden identificar nombres conocidos) y episodios concretos que retratan el horror y la crueldad de los conflictos en los que habían estado.

Se trata de una lectura breve recomendable para quienes estén interesados en conocer ciertos detalles acerca de uno de los trabajos más peligrosos y que está en vías de extinción, al menos, tal y como se conocía en aquella época.

Cabo Trafalgar

Autor: Arturo Pérez Reverte

Año: 2004

En esta obra, se da una visión de la batalla de Trafalgar a través de los ficticios acontecimientos vividos a bordo de un buque inventado por el autor para construir el relato, y que, en todo caso, no deberían diferir en gran medida de lo vivido a bordo de los buques que participaron en ella.

Se trata de una narración muy técnica que maneja un lenguaje que, para alguien sin conocimientos de navegación marítima, puede resultar farragoso en algunas partes del relato. No obstante, esto ensalza el mérito del autor al reconstruir la batalla abordando detalles de esta índole.

La narración se desarrolla empleando un lenguaje que, para alguien que sigue al autor en su columna dominical de un conocido semanario, resulta familiar. El autor no escatima tacos ni expresiones o palabras denominadas “malsonantes” para acercar al lector a la situación vivida en esa encarnizada batalla y a los sentimientos vividos por sus hipotéticos protagonistas.

Asimismo, a través del relato, el autor examina de manera crítica los acontecimientos que precipitaron la batalla, la falta de preparación del almirante jefe de la armada francoespañola y de gran parte de su tripulación y, por la parte española, la precariedad de los marinos españoles, los métodos de reclutamiento forzoso así como la sumisión de Godoy a los deseos de Napoleón, contra la opinión de los altos oficiales de la marina española (por motivos obvios, en esto último, la obra se diferencia del magnífico relato de esta batalla realizado 131 años antes por Benito Pérez Galdós).