Archivo de la categoría: Eric Frattini

Los espías del Papa

Autor: Eric Frattini

Año: 2008

Libro de investigación, que hace un repaso a algunos de los acontecimientos sociopolíticos más importantes acontecidos desde el siglo XVI hasta el XX en Europa, a través de las actividades de diversos personajes vinculados al espionaje de los antiguos estados pontificios (posteriormente estado vaticano), siempre bajo las órdenes de la jerarquía papal.

El libro describe la actuación de la jerarquía católica ante acontecimientos tales como las luchas de poder con la iglesia anglicana, la progresión del comunismo o el nazismo, la Segunda Guerra Mundial o la guerra fría. Evidentemente, las acciones llevadas a cabo por la Santa Alianza, el servicio de espionaje vaticano, han pasado siempre desapercibidas para la opinión pública, aún siendo algunas de ellas tan delicadas desde el punto de vista de la moral cristiana, como por ejemplo la cobertura prestada para facilitar la fuga de criminales nazis o croatas.

El libro revela un excepcional trabajo de investigación llegando incluso, en algunos pasajes, a causar un caos en el lector u oyente, con la gran cantidad de datos y personajes distintos que aporta.

Se echa en falta que no se comente nada acerca de la muerte de Juan Pablo I o del atentado sufrido por Juan Pablo II en una jornada en la cual, según apuntaron algunas fuentes, había una gran densidad de agentes de espionaje en la plaza de San Pedro. No obstante, es de suponer que el acceso a una información tan delicada que permita hacer afirmaciones basadas en fuentes contrastables y no a suposiciones, resultaría una tarea muy complicada y peligrosa.

En resumen libro interesante, especialmente recomendable para los amantes de temas de espionaje y conjuras políticas.

El laberinto de agua

Autor: Eric Frattini

Año: 2009

Novela de suspense que conjuga ficción y hechos reales para construir una entretenida historia que tiene como protagonistas el Evangelio de Judas y las conspiraciones vaticanas.

A Afdera, la protagonista del libro, su abuela le lega una importante joya, el evangelio de Judas. Tras retirarlo de una caja de seguridad de un banco americano para iniciar los trabajos de restauración y traducción, se inician una serie de crímenes que persiguen a los que están en contacto con el evangelio. Detrás de los asesinatos está un oscuro cardenal que no desea que el evangelio vea la luz, por las implicaciones que tendría en la fe católica. Para conseguir sus fines, el cardenal cuenta con un escuadrón de profesionales del asesinato, pero sus intenciones son más perversas, ya que también pretende acabar con el papado de Juan Pablo II.

Pero Afdera quiere ir más allá, al descubrir que el evangelio podría ir acompañado de otro documento, del cual pudo haber sido separado en la época de la séptima cruzada e inicia su búsqueda, sin sospechar que siguen sus pasos muy de cerca.

La novela aporta una destacable documentación histórica y se nutre de algunas incógnitas que todavía persisten acerca de quién organizó el atentado de Juan Pablo II. No obstante, lo del atentado parece un añadido para dar un poco más de morbo al libro, ya que no tiene nada que ver con la trama principal y, únicamente otorga un papel un poco más siniestro al cardenal.

La novela resulta muy entretenida e intrigante, reservando alguna sorpresa para el final. Sin embargo, en ella se pueden detectar algunos errores de bulto que resultan incomprensibles. Así, cuando la protagonista cena con un personaje que, esa misma noche es asesinado, a Afdera se lo notifican después de haber pasado cinco días en Ginebra, esperando una reunión, a pesar de lo cual el asesinato se considera que había sido el día anterior. Otro ejemplo es como el abogado de Afdera, cuando viaja a Estados Unidos para investigar un posible asesinato disfrazado de accidente, es conocedor de una serie de detalles acerca de los asesinos, que no le habían sido revelados. También resulta un poco curioso que Afdera, en la búsqueda de la carta que acompañaba al evangelio, se despreocupase totalmente del destino del evangelio y del cumplimiento de los acuerdos contractuales de su venta.

Asimismo, en los momentos finales de la novela, se da a entender al lector que una serie de detalles relevantes acerca del instigador de los asesinatos, habían sido revelados a Afdera, pero se evita describirlo, algo muy poco elegante por parte del autor, ya que tampoco costaría tanto hacerlo.

En resumen una novela recomendable y entretenida, que podría haber sido mejor si el autor cuidase más algunos detalles.