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Patria

Autor; Fernando Aramburu9788490663196_g

Año: 2017

Esta novela narra a través de los integrantes de dos familias, la realidad social del País Vasco, durante las dos últimas décadas marcadas por los atentados de la banda terrorista ETA y su posterior abandono de su “lucha armada”.

Bitori es la viuda de un empresario vasco asesinado por la banda terrorista. Mirem es una gran amiga suya pero, la distinta actitud que adoptan ambas ante la situación generada tras las amenazas de la banda al marido de Bitori, crea entre ellas un muro, inexplicable en una situación normal aunque explicable en aquel entorno. Y precisamente, el relato explica con mucho detalle como ese tipo de situaciones ocurría con total normalidad en aquella sociedad.

La novela me ha parecido muy buena, aunque no me ha resultado atractiva su lectura, y espero ser capaz de explicar con palabras la razón de esta afirmación que parece contener enunciados contradictorios.

Me ha parecido muy buena porque constituye una crónica social que, para los que no conocemos la sociedad vasca, clarifica muy bien las bases sobre las que se sustentaba el terrorismo de ETA y cómo pudo haber persistido durante tantos años. La información que aporta el libro permite concluir que, como todo fanatismo, se alimentaba de personas ignorantes fáciles de convencer de que eran soldados que ejecutaban una misión trascendente y, en segundo lugar, el amedrantamiento de la sociedad también era un elemento fundamental.

Así, me ha gustado la contraposición, dentro de una misma familia que vive en un pueblo pequeño donde la influencia de la violencia independentista es muy fuerte, de un joven inculto que enseguida se hace militante de ETA, mientras que su hermano mucho más cultivado, consigue escapar de la presión a la que es sometido para que siga el mismo camino., siguiendo los consejos de su hermana que le dice que los libros le salvarán.

Una de las cosas que más impacta es ver como unas pintadas hechas contra un empresario que no paga el impuesto revolucionario, hacen que, de repente, todo el pueblo le dé la espalda, retirándole el saludo y la participación en todos aquellos actos sociales de los que solía participar. Incluso sus mejores amigos, a sabiendas de que lo que le sucede es muy injusto, colaboran con el vacío al que es sometido, por simple cobardía.

También impacta la irracionalidad con la cual, gran parte de la sociedad, incluyendo a la iglesia, era capaz de justificar los actos de terrorismo, mostrando una total falta de empatía con las víctimas y comparando el sufrimiento de éstas, con el de los familiares de los presos etarras.

Hay muchos más detalles, como el ocultamiento de ser hijo de un asesinado por la banda, las torturas de la Guardia Civil a los etarras detenidos, la rudeza de la madre de un terrorista que justifica todo aquello que ha hecho su hijo, aunque implique cambiar de un día para otro su ideario de toda la vida, que perfilan muy en detalle a aquella sociedad. No tengo criterio para valorar si este perfil es preciso, simplemente puedo decir que parece creíble.

Hasta aquí una simple argumentación de por qué la obra me ha parecido buena. En relación a que no me haya resultado atractiva, el deprimente paisaje social que dibuja ha influido bastante en ello. Todo el relato está rodeado de tristeza, injusticia, apatía ante la injusticia, miedo, cobardía, rasgos que impregnan a los personajes del relato. Únicamente el personaje de Arantxa, hija de Mirem, aporta un poco de positivismo en el relato, a pesar de que curiosamente es uno de los personajes más damnificados y por algo ajeno al conflicto.

Por otra parte, como ya se ha comentado, la obra se centra en describir una situación social a través de los distintos papeles que interpretan los miembros de dos familias pero, no consigue crear un elemento de intriga acerca de una resolución final que invite al lector a mantenerse enganchado. Lo más relevante se conoce casi desde el principio y no se genera ninguna expectación sobre algo que pueda ocurrir, salvo la simple descripción de como transcurren o han transcurrido las vidas de los protagonistas. Únicamente hay cierta expectación acerca de la postura que adoptará el hijo de Mirem, militante de ETA, ante algunas cuestiones que se le plantean. Precisamente, su cambio de postura final me ha parecido un poco forzado en relación con el transcurso del relato.

El estilo narrativo también tiene particularidades que no me han convencido. Así, el narrador emplea mucho el recurso de hacerse preguntas para responderlas luego,evitando así la narración continua. Se trata de un recurso que estéticamente no me ha gustado. Por otra parte, la cronología de los hechos a lo largo del relato me ha parecido muy errática, ya que, se hacen continuos saltos en el tiempo, algo que sería llevadero si sólo ocurriese cuando el relato cambia de personaje pero, al unirse ambas variables, en ocasiones resulta complicado ubicarse temporalmente.

También es fácil apreciar en el relato incorrecciones en el uso de los tiempos verbales, en concreto el condicional en lugar del pretérito imperfecto de subjuntivo. Supongo que será algo típico en el uso del castellano en el País Vasco y por ello lo refleja así el autor.