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Misión olvido

Autora: María Dueñas

Año: 2012

Tras su gran debut María Dueñas cambia totalmente de estilo en su segunda obra. Quizás sea la mejor manera de eludir la presión que ejerce debutar con tanto éxito.

Quien acuda a esta novela esperando un nuevo “Tiempo entre costuras” que se olvide pues no tiene nada que ver. Estamos ante una obra más intimista, con marcados saltos narrativos y temporales.

La trama principal del relato se desarrolla en las postrimerías del siglo XX y es protagonizada por Blanca Perea, una profesora española que, tras ser abandonada por su marido, decide trasladarse una temporada fuera de España, recalando en una pequeña universidad de California, en la que tendrá que clasificar el legado documental dejado por Andrés Fontana, un compatriota suyo fallecido tres décadas antes, que viajó a Estados Unidos, instalándose allí al estallar en España la Guerra Civil.

El relato principal se verá intercalado por regresiones temporales en las cuales se narran algunos pasajes de la vida de Andrés Fontana y, avanzando una generación, de su pupilo Daniel Carter, un americano que realizó la travesía e sentido inverso y que, en la trama principal, ayudará a Blanca con algunas dificultades que le surgen en su trabajo de documentación.

El libro, al ser más intimista y personal, no engancha tanto al lector como la obra precedente de la autora, además de tener ciertos altibajos, con algunos saltos temporales un tanto imprevistos y con poca profundidad, en el caso de la vida de Andrés Fontana. A la trama principal le falta la fuerza narrativa que se encuentra en alguno de los fragmentos regresivos. Así, resulta genial la narración de la vida de Daniel Carter, en la España de los años 50, detallándose con gran brillantez todos aquellos choques culturales y sociales que vive un ciudadano del país más avanzado del mundo en una España pobre y dominada por la moral católica. Al hilo de este personaje, el único que aparece en dos pasajes temporales distintos en la novela, se encuentra cierta diferencia entre su caracterización, muy buena en el relato que transcurre en los años 50 y más floja, en los pasajes de la trama principal.

El libro rinde homenaje al mundo académico filológico, en el cual se movía profesionalmente la autora hasta dar el salto a la novela, por lo que, como cabría esperar, está bien ambientado. También se rinde homenaje a aquellos españoles, a día de hoy casi desconocidos, que evangelizaron y culturizaron a los habitantes de las tierras de California en los siglos XVII y XVIII.

Asimismo, la novela presenta una elevada carga sentimental, al inspirar cierto aire trágico, en algún caso debido a traiciones motivadas por nuevas pasiones que sustituyen a otras en decadencia, y en otros, por tragedias del destino.  En algunas de estas historias, el viaje trasatlántico de sus protagonistas, aparece como telón de fondo, ya sea como causa o consecuencia.

El final de la novela, algo previsible, está bien resuelto (a veces un final imprevisible estropea una novela), aunque la construcción del relato puede resultar un poco escasa para la justificación de ese final.

En resumen, una novela recomendable, afrontada de manera valiente, al suponer un cambio radical en relación a una novela precedente de gran éxito, algo que, a su vez, puede convertirse en su principal talón de Aquiles.

 

El tiempo entre costuras

Autora: María Dueñas

Año; 2009

En esta ocasión, nos encontramos ante un gran best seller. Cuando se afronta este tipo de novelas, suele venir a la mente el cliché que algunos otorgan de productos prefabricados, hechos para el gran consumo, de fácil lectura pero de baja calidad literaria. Quizás inconscientemente fuese la causa por la que fui retrasando su escucha.

En este caso, la novela cuenta con los halagos de otros escritores, alguno de ellos frecuentes en este blog, como Javier Sierra o Juan Gómez Jurado (a los cuales se les podría considerar también escritores de best seller) u otros como Sánchez Dragó, lo cual tiene más trascendencia, pues suele criticar el fenómeno best seller y reivindicar la novela de calidad literaria (ignoro si en realidad lo cree o es por considerarse a sí mismo dentro de este último grupo, en sintonía con el elitismo cultural del que suele hacer gala).

La novela narra en primera persona las aventuras de Sira Quiroga, una joven madrileña, hija de madre soltera, de origen humilde, que trabaja de aprendiz en un taller de costura. Sira mantiene, sin demasiado entusiasmo, una relación de noviazgo con un chico de su barrio y, circunstancialmente se cruza en su camino un hombre que le hará romper con su pasado, instalarse en otro estatus social y abandonar España.

Sin embargo, la realidad que el engaño y su inmadurez habían ocultado, se muestra con crueldad y Sira se encuentra de repente sola y sin dinero, en una tierra extraña y, lo que es peor, traicionada. Esto marcará el inicio de una nueva época en su vida, en la cual, su principal objetivo será poder salir adelante, justo cuando la Guerra Civil estalla y ella, circunstancialmente se encuentra lejos de la contienda bélica.

En la novela distinguiría tres fases. En la primera la autora construye un inicio en el cual logra captar el interés del lector, encumbrando a la protagonista al éxito para dejarla caer al abismo más profundo. En la segunda fase, caracterizada por una narrativa entretenida, sosegada y de fácil lectura, se describe como la protagonista, retomando sus orígenes laborales, consigue ir estabilizando su situación, hasta que, en una tercera fase, la novela pega un giro y, la protagonista acepta un nuevo reto que le hará cambiar su desahogada y anhelada situación, en favor de una misión no exenta de peligros, que le hará encontrarse con algunos fantasmas de su pasado. En esta fase la novela crece en intensidad y suspense

El relato revela un gran trabajo de documentación histórica que sirve para ambientar muy bien los distintos escenarios en los que se sucede (desde un punto de vista geográfico y temporal), sin resultar por ello recargada de datos e información innecesaria para la trama.

Asimismo, se combina muy bien a los personajes de ficción con otros personajes reales que juegan un papel crucial en la novela, sin que por ello se alejen del papel real que desempeñaron en aquellos años. El personaje principal me ha parecido bien construido y creíble (bastante más que, por ejemplo, la Amelia Garalloa de “Dime quien soy” por buscar un paralelismo no muy lejano).Otros personajes tienen una presencia muy intermitente en la novela y, si bien, los cambios en la localización geográfica parecen hacerlo necesario, puede echarse en falta la poca presencia de alguno de ellos en la última fase de la novela. Así, podría resultar chocante la ausencia de la figura familiar más querida por la protagonista en la etapa final, en favor de otra figura familiar recién descubierta.

A pesar de que me ha parecido una gran novela, le he encontrado algunas pegas (y supongo que eso es más fácil cuando una novela te gusta, pues de lo contrario, la negatividad del conjunto hace que sea más difícil detallar lo que no ha gustado). La mayoría de estas pegas se encuentran hacia el final del libro. Así, resulta poco creíble que las represalias de un engaño descubierto no puedan traspasar fronteras, sobre todo, si una parte integrante puede cruzarlas, conservando la influencia a ambos lados. Algunos detalles pueden resultar un poco previsibles como, por ejemplo, el papel del personaje británico, y cuesta creer que una protagonista, a esas alturas ya muy docta en todo tipo de triquiñuelas, tarde tanto en descubrirlo (quizás el descubrimiento se reservo para adornar el acto final, bien resuelto, pero del que quizás se esperase algo más).

En resumen, una gran novela, totalmente recomendable, que se hace breve a pesar de su extensión y que entretiene mucho (y lo digo aún sabiendo que su éxito de ventas ha propiciado muchos amores y odios entre el público).