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La tristeza del samurái

Autor: Víctor del Árbol

Año: 2011

Novela con un estilo y estructura similar a otra de este autor, comentada en este blog, que me animó a repetir con él.

De nuevo se alternan dos historias en el tiempo, la primera de ellas, en Extremadura, recién concluida la Guerra Civil española, y la segunda en Barcelona, a comienzos de los años 80. En ambas historias hay protagonistas comunes y otros que arrastran las penas por los supuestos delitos cometidos por sus progenitores en el pasado, al menos en los deseos de venganza de las personas que han padecido los actos de aquellos.

La protagonista es María, una abogada que vive amargamente una turbulenta relación matrimonial, que consigue despegar profesionalmente gracias a ganar un mediático caso. Esto le permitirá rehacer su vida y, a la vez, le irá sumergiendo en una trama que se deriva  de la persona a quien ha conseguido condenar a prisión, descubriendo así que ambos están unidos por hilos del pasado que María irá desgranando, a la vez que su vida se va complicando cada vez más.

La novela te sumerge de lleno casi desde el principio. El mérito para ello es construir varias historias que se van entrelazando en torno a los protagonistas de forma muy ingeniosa. A diferencia de lo acontecido en “Un millón de gotas”, el autor no se guarda ningún secreto para desvelar al final, sino que antes de los actos finales están claros los papeles de cada uno en la historia. No obstante, el suspense acerca de cómo se resolverá todo lo compensa con creces.

Como he dicho, la semejanza estilística con “Un millón de gotas” (que es posterior cronológicamente) es amplia y, entre las semejanzas está la crudeza de muchos pasajes del relato, derivados de la gran crueldad  y desprecio por la vida humana que presentan varios de los protagonistas. Estas características serán las que irán orientando las distintas historias que se irán revelando a lo largo de la novela.

En resumen, novela recomendable, si no se tienen escrúpulos en relación con pasajes duros y crueles, y no se esperan finales felices donde ganen los buenos o en los que  la impunidad tenga un castigo.

Un millón de gotas

Autor: Víctor del Árbol

Año: 2014

Esta obra me ha supuesto un grato descubrimiento, por el cual, espero volver a traer a este blog otras obras de este autor.

Gonzalo Gil es un abogado con poco éxito, debido en parte a unos escrúpulos y honestidad que en algunas profesiones no son compatibles con el éxito económico, del que si disfruta su suegro, quien no cesa en presionarlo para que trabaje con él, con la excusa de poder dar así a su mujer e hijos los lujos que su suegro cree que merecen.

El suicidio de la hermana de Gonzalo, de quien no tenía noticias desde hacía años, abrirá una serie de fantasmas familiares que estaban ocultos desde mucho tiempo atrás, y obligará a Gonzalo a retomarlos, teniendo para ello que relacionarse con oscuros personajes que de un modo u otro, están relacionados con su familia de sangre y también política.

El relato traza de forma muy intrigante una trama en la que participan un gran número de personajes, a la vez que rescata la vida de Elías Gil, padre de Gonzalo, en cuya vida, especialmente en algunos duros episodios transcurridos en la Unión Soviética de Stalin, se podrá dar respuesta a las incógnitas que Gonzalo intenta desvelar.

Así, el relato alterna distintos espacios temporales, uno, el de Barcelona en 2002, que sería el marco actual, y otro, que transcurre a través de distintos sucesos históricos del siglo XX, como son la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial y la guerra fría, hasta los años 60, en el que Elías Gil es el protagonista.

Se trata de una obra cautivadora, en la que siempre prevalece la intriga, así como un tono trágico y, sobre todo muy crudo, por la dureza de determinados sucesos que narra. A pesar de ello, y de la poca simpatía que despiertan la mayoría de los personajes, siempre con un cierto tono de maldad y falta de escrúpulos, en algunos casos debido a la dureza que la vida les ha hecho vivir, la historia engancha y resulta emocionante. Además, la escasa bondad presente en algunos personajes, supone un hilo de esperanza para que tras décadas, la historia pueda acabar mejor de lo que empezó.

Por poner una pega, a pesar de que las distintas tramas entrelazadas en las que interaccionan los personajes, están bien construidas, creo que constituye un fallo el hecho de que uno de los protagonistas pueda creer, en un determinado momento, que otro de ellos sigue vivo, cuando por su trabajo no debería de dudar sobre determinados hechos.

Resumiendo, un libro muy recomendable, salvo que se quiera leer una bonita historia, porque ésta no lo es.